Método de elaboración del café, el «proceso seco» consiste en secar al sol cerezas enteras de café antes de quitarles la piel y la pulpa secas, lo que a menudo confiere a los granos un sabor afrutado y complejo. Este proceso, también denominado «natural«, es la forma más antigua y primitiva de preparar el café para su molienda, donde las cerezas recién recolectadas se extienden directamente bajo el sol en patios de concreto o camas elevadas. Durante este periodo, que puede durar varias semanas, es fundamental voltear las cerezas con regularidad para asegurar un secado uniforme y prevenir la formación de moho, permitiendo que los azúcares y los sabores de la pulpa y el mucílago se fusionen con el grano de café.
Gracias a esta íntima interacción entre el grano y las capas externas de la cereza durante el secado, los cafés de proceso seco desarrollan un perfil de sabor excepcionalmente único y codiciado. Se caracterizan por su intensa dulzura, un cuerpo más completo y una acidez generalmente más baja, con prominentes notas afrutadas que pueden recordar a bayas, frutas tropicales o incluso toques de chocolate y caramelo. Aunque el proceso seco es menos intensivo en agua, requiere un control climático riguroso y una vigilancia constante para evitar defectos, pero cuando se realiza correctamente, el resultado es una taza vibrante y compleja que celebra la esencia natural de la cereza de café.